10/20/2009

Los anarquistas y los dos Octubres . Una crítica a la Revolución Bolchevique desde una perspectiva anarquista revolucionaria.

El presente escrito, pretende mostrar de manera clara y simple la perspectiva de los anarquistas revolucionarios frente a este hecho crucial de lucha revolucionaria liderada por la clase trabajadora, engendrada en la Revolución Rusa, conseguida con sangre y dolor, pero manoseados por el poder de color rojo, que una vez instalado en el sillón de cuero lo único que hizo fue apretar la soga en el cuello de un pueblo combativo y libertario.


Este escrito no pretende abarcar la gran extensión de este proceso, tan solo se limitará a puntualizar en las partes más importantes desde nuestra doctrina revolucionaria, los porqués de su fracaso y consolidación como un modelo muy ajeno al Socialismo, donde las observaciones casi “proféticas” de los anarquistas se hicieron realidad; un Estado por más revolucionario que se tache, no es más que un instrumento de opresión y desgracia para el propio pueblo, ya que por más proletario o popular que se diga en su propia construcción como aparato e institución, está la marca de la represión, el privilegio, la sociedad de clases, la contra revolución.


La Revolución Social solo puede ser obra de una clase y un pueblo organizado desde abajo hacia arriba.


Ya en 1905, los valerosos obreros rusos habrían de poner en tela de juicio, bajo su propio ejercicio revolucionario la necesidad de una dirección desde arriba en su actuar revolucionario. Es así como nacen los soviets en San Petersburgo, a partir de una huelga general espontánea; la falta de organizaciones sindicales llevó a los trabajadores sin tener una organización sindical propiamente dicha, a formar estos comités que se encargaban de coordinar y administrar la organización del trabajo por mano de los propios productores.


Esta forma organizativa revolucionaria sería ya en 1917 el corazón de la Revolución, su heterogeneidad les haría presa fácil de los bolcheviques y sus pretensiones centralistas a partir de la cooptación, la amenaza y la represión.


La Revolución obrera y campesina de 1917 en rigor a la verdad (…) fue un vasto movimiento de masas, una ola de fondo popular que rebasó y arrasó los grupos ideológicos. No perteneció a nadie en particular; sólo al pueblo.[1] Es decir fue una Revolución como los anarquistas la habíamos defendido siempre, desde abajo hacia arriba, creando órganos de democracia directa.


Con todas estas características propias del Anarquismo, rápidamente los libertarios rusos acuden y agitan en las diferentes ciudades, Volin dice que no había ciudad donde un grupo o individuos anarquistas agitaran, propagaran y ansiarán la completa consecución de los ideales clasistas.


Es así como el Anarquismo comenzó a cobrar fuerza –a pesar de su débil organización dentro de suelo ruso-, dando vitalidad al proceso de socialización y toma de fábricas, vivienda, etc. Serían parte de la vanguardia militar que asestaría duros golpes a la contra revolución, en Petrogrado aparecían dos semanarios, en Moscú tenían un periódico con una circulación de 25.000 ejemplarles. El público de los anarquistas aumentó a medida que se ahondaba la Revolución, hasta que se apartó de las masas.


Lenin –incluso diría, las ideas anarquistas adquieren ahora formas vivas- habría de emplear medios organizativos propios del Anarquismo para aumentar el fervor popular, tal es el caso del lema Todo poder a los soviets, que incluso se plasmaría en la bandera roja, lema de inspiración anarquista.


Con el objeto de impresionar a las masas, de ganarse su confianza y sus simpatías, el partido bolchevique comenzó a lanzar (…) lemas que, hasta entonces habían sido característicos del anarquismo.[2] Tanto así, que los trabajadores interpretaban esto que si el poder soviético era alzado en hombros, con este sería la victoria y reivindicación del pueblo, veremos más luego que esto no sería así.


Incluso Maximov[3] llegaría a decir en forma completamente ilusa que los bolcheviques no solo han abandonado la teoría del debilitamiento gradual del estado, sino también la ideología marxista en su conjunto. Se habían transformado en una suerte de anarquistas.[4] A pesar de la ceguera momentánea de algunos anarquistas, los sectores de vanguardia libertaria, propios del movimiento popular, al mirar aquellas “tendencias” libertarias de Lenin, ya comenzaban a llamar a los trabajadores a ponerse en guardia.


Rápidamente las conquistas alcanzadas por el pueblo serían llevadas al olvido gracias al poder central y autoritario que llevarían adelante los bolcheviques en su afán de “orientar” a la Revolución por su camino. El impulso creador tendría su apogeo desde las jornadas de octubre hasta mediados de septiembre de 1918. Los obreros no supieron advertir el monstruo rojo que había comenzado a crecer so pretexto de defender sus intereses, los anarquistas que alcanzaban varios millares en el país, no supieron aprovechar el momento[5], anexo encontramos la falta de una tradición plena en el cultivo teórico del Anarquismo, a pesar que los gigantes Bakunin y Kropotkin de nacionalidad rusa, en muy poco se llegó a conocer de ellos en el periódico anterior a Octubre.



Los bolcheviques al poder, la dictadura de la minoría.


La dirigente comunista Alexandra Kolontái corrobora lo expuesto por Volin. En 1921, señaló con pesar que innumerables iniciativas obreras habían naufragado en el mar de legajos y estériles palabras administrativas: “¡Qué amargura para los obreros! (…), darse cuenta de cuánto habrían podido hacer si se les hubiera dado derecho y la posibilidad de actuar (…). La iniciativa perdió impulso; el deseo de actuar murió. (…) Muy pronto los consejos de fábrica fueron despojados de sus atribuciones so pretexto de que la autogestión no tenía en cuenta las necesidades “racionales” de la economía y fomentaba el egoísmo de las empresas.[6]


La dirección en manos de aquel nuevo grupo en el poder, sería la primera traba para el libre desenvolvimiento de la clase trabajadora como dueña y expresión propia de la producción por y para sí. Lo que quedaba de los comités de fábrica, se conformaron “democráticamente” con 2 delegados bolcheviques y 1 delegado obrero –muchas veces con el brillo de las pistolas de los guardias rojos. Se re estableció el salario, la excusa era que ahora se trabajaba para el “Estado Revolucionario”.

Ya en 1919, los obreros tanto de Petrogrado y Moscú muestran su descontento. Según atestigua Kolontái; el obrero sentía, veía y comprendía que se le hacía a un lado. Le bastaba comprobar cómo vivían los funcionarios soviéticos y como vivía él, pilar sobre el cual descansaba, el menos en teoría, la “dictadura del proletariado”.[7]


Este es el Octubre de los Bolcheviques. En él se encarnaba el ideal seguido por décadas por la intelligentsia revolucionaria, realizado ahora al por mayor por la dictadura del Partido Comunista de Todas las Rusias. Este ideal satisface a la intelligentsia dominante, pese a sus catastróficas consecuencias para los obreros (…).[8]



La Makhnovchina, lucha, construcción popular y resistencia armada del Ejército Negro.


Las ideas libertarias habían encontrado gran acogida en el sur de Ucrania. El campesinado abrazaba el ideal libertario y a raíz de la Revolución habrían de conquistar y utilizar por cuenta propia tierras expropiadas a los antiguos propietarios. A pesar de aquel esfuerzo, el ejército de ocupación alemán y austriaco poco después habría de recomponer un régimen derechista, devolviendo las tierras y condenando a los campesinos, este sería el detonante que conllevaría la insurrección anarquista desde 1918 a 1921.


Néstor Makhno, o también llamado “Padre” Makhno por los campesinos ucranianos, nació el 27 de octubre de 1889 en una aldea de nombre Guláy Polé en Ucrania, hijo de campesinos pobres y habiendo vivido las penurias de una vida negada, abrazó el Anarquismo desde temprana edad, con tan solo 16 años participaría en la Revolución de 1905, fue condenado a muerte y posteriormente a 8 años de presidio, en este tiempo en la cárcel de Butirki conoció a Piotr Arshoniv, quién le ayudaría a llenar las lagunas de su educación.


Ya en su tierra natal, luego del impulso de Octubre, colaboró en la organización autónoma de las masas campesinas (…), abarcaba una región poblada por siete millones de habitantes que formaba una suerte de círculo de 280 por 250 kilómetros.[9] La primera acción armada, le llevaría a tomar Guláy Polé, en septiembre de 1918. Por primera vez en la historia, en la Ucrania liberada se aplicaron los principios del Comunismo Libertario y, dentro de lo que la situación de guerra civil permitía, se practicó la autogestión. Los campesinos cultivaban en común las tierras disputadas a los antiguos terratenientes y se agrupaban en “comunas” o “soviets de trabajo libre”, donde reinaban la fraternidad y la igualdad. Todos –hombres y mujeres- debían trabajar en la medida de sus fuerzas. Los compañeros elegidos para cumplir temporariamente las funciones administrativas volvían a sus tareas habituales, junto a los demás miembros de la comuna, una vez terminada su gestión.[10]


Los guerrilleros makhnovistas lucharían en dos frentes de guerra, el uno contra los blancos y el otro contra los rojos. En 1920, los anarquistas llegan a pactar con los comunistas, una vez exterminada la amenaza blanca, los comunistas sin miramiento alguno habría de retomar su campaña bélica contra los anarquistas.[11]


En 1920, los bolcheviques les tenderían una trampa mortal llamando a los oficiales makhnovistas a un consejo militar en Crimea, siendo cobardemente detenidos, desarmados y fusilados por la Cheka –policía política. La ofensiva roja en un número mayor al ejército negro –quien le devolvía golpe a golpe en acciones militares durante 9 meses- terminó por destruir un nuevo sueño, esta vez en suelo ucraniano.


Makhno herido por los cruentos combates, huye a París en 1921, en donde pobre y enfermo moriría tiempo después.



El Capitalismo de Estado, en una forma llamada URSS.


La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, llevaría a poner en duda la veracidad de un modelo llamado entre grandes comillas: Socialismo. Los anarquistas revolucionarios, superando ciertas formas simplistas en la crítica libertaria en cuanto a nuestra postura anti estatista, mantenemos con total veracidad las palabras del revolucionario ruso Mijail Bakunin, el Estado es la negación más flagrante, cínica y completa de la humanidad.[12] La construcción de un nuevo poder desde arriba, y en este caso, hipócritamente usurpado desde una construcción horizontal, conllevaría al fracaso y siempre lo hará.


La producción en la URSS, no fue un modelo Socialista, porque en su proceso lo que desarrolló fueron lógicas capitalistas en su aparato productor –puede ser que alguien aquí ponga el grito en el cielo al hablar de que representó la fase inferior del “Comunismo”-, caracterizado por su debilidad y centralismo.


La relación fundamental de producción en la economía de la URSS se presenta como una relación entre el obrero y el aparato estatal. Este aparato constituye una clase (con diversos sectores: los militares, los dirigentes políticos, los altos tecnócratas) beneficiándose no solamente de grandes ventajas de todo tipo sino también de una gran estabilidad, tan fuerte como la de cualquier burguesía clásica.[13]


La propiedad, como bien lo señala Fontenis no pertenece al pueblo, sino que se encuentra al servicio exclusivo de una clase parasitaria. Y es que el Gobierno, dueño de la producción es quien dispone de la misma, mas no el trabajador que es quien la realiza, entonces, mediante esta breve premisa es obvio que la producción estaría administrada –no solo la producción, el intercambio, oferta-demanda, y demás- y regulada por instrumentos ajenos a la organización del aparato productor, en donde por pura curiosidad los obreros y campesinos no estaban –esto en el sentido completo de una “representación” en donde el trabajador sea quién decida de forma real el camino a seguir en la administración del aparato productor- incluidos de una forma real.


En la URSS, los trabajadores no tienen ninguna posibilidad de ejercer la más mínima influencia sobre la dirección de la economía y es la burocracia la que decide sobre todo, y que dispone completamente de los medios de producción.[14]


La gran lección que nos deja la Revolución Rusa y su degeneración bolchevique, es que en todos los aspectos de un proceso revolucionario, antes, durante y después, es el propio pueblo el que debe formar y actuar como vanguardia, que su poder popular creado desde abajo y hacia arriba es esencialmente anárquico, por lo tanto cualquier toma de este, debe ser considerado como un acto de contra revolución y que pertenece a intereses ajenos de la clase trabajadora.


Los guerrilleros makhnovistas al ingresar en cada pueblo colgaban el siguiente cartel: la libertad de los campesinos y de los obreros les pertenece y no puede ni debe sufrir restricción alguna. Corresponde a los propios campesinos y obreros actuar, organizarse, entenderse en todos los dominios de la vida, siguiendo sus ideas y deseos (…). Los makhnovistas solo pueden ayudarlos dándoles consejos u opiniones (…). Pero no pueden ni quieren, en ningún caso, gobernarlos.



¡Recordar la lucha de nuestros camaradas para luchar, unir y vencer!


¡Honor y gloria a los héroes de la Ucrania Makhnovista!


¡Venceremos!


[1] GUERRIN, Daniel El Anarquismo: de la doctrina a la acción. Editorial Proyección. Bs-As. Pág. 95.

[2] Arshinov citado por Guerrín en El Anarquismo: de la doctrina a la acción.

[3] Quién compilaría las obras de Bakunin en los Escritos de Filosofía Política –dos tomos- y sería expulsado de Rusia por su actividad revolucionaria.

[4] Ibíd. Pág. 99.

[5] Es justamente en este escenario que se genera la propuesta desde los anarquistas veteranos de la Rusia Revolucionaria –es decir la Rusia no bolchevique- para crear la Plataforma, con ello la oposición crítica y constructiva a la síntesis como orgánica contraproducente en un proceso revolucionario. Aparte valdría citar a Ashinov en su artículo: Las causas del estado catastrófico del movimiento anarquista, residían en su dispersión, en la desorganización y ausencia de una táctica colectiva -cosas que casi siempre han sido sostenidas como principios por parte de los anarquistas, evitando que dieran un solo paso organizativo de forma que pudiesen orientar la revolución social de una manera decisiva. Es así que incluso en el proceso de la Revolución Rusa, se diferencian dos sectores, uno que aceptaba hasta cierto punto el gobierno bolchevique –a razón de creer patéticamente que se radicalizaría el proceso de Octubre, cosa muy interesante que degeneraría en una tendencia llamada “anarco-bolchevique” que incluso se manifestño en algunos periódicos anarquistas ecuatorianos a inicios de siglo- y otro, la otra fracción que se negó a ser gobernada. Se fusilarán a militantes, se cerraran sus gremios, oficinas de prensa, exilios, cárceles, desprestigio, humillación y olvido. Muestra de ello y de manera masificada fueron las matanzas de Crostand y la Makhnovchina, apoyadas desde el interior y la alta dirigencia roja.

[6] Ibíd. Pág. 104.

[7] Ibíd. Pág. 104.

[8] ARSHINOV, Piotr. Los dos Octubres. http://www.anarkismo.net/article/6944

[9] Ibíd. Pág. 115.

[10] Ibíd. Pág. 115.

[11] Es decir, este ejercicio se volvió típico de los comunistas, tanto así que se reproduciría en los enfrentamientos ocurridos en Barcelona en la Guerra-Revolución Social española.

[12] BAKUNIN; Mijail. Escritos de filosofía Política. 1978. Alianza Editorial. Barcelona-España. Pág. 159.

[13] FONTENIS; Georges.

[14] Ibíd. http://www.anarkismo.net/openwire?search_text=georges%20fontenis