3/12/2010

El Amigo del Pueblo # 2. ¡¡Ya en las calles!!


El Amigo del Pueblo, voceo de Hijos del Pueblo, en su número 2 y de periodicidad bimensual está disponible en forma gratuita, mostrando nuestra propuesta y tendencia Comunista Anárquica –o Anarquista Revolucionaria. En este mes saludamos a nuestras compañeras del campo y la ciudad. Que el género y la postura de clase nunca decaiga en el acto redentor hacia la Revolución Social Proletaria.


Si usted desea recibir este medio en su lugar de trabajo, centro de estudio, o comunidad, escriba a nuestro e mail.


El Amigo del Pueblo se distribuye en Atuntaqui-Ibarra, Portoviejo, Ambato, Machala, Guayaquil. Si usted vive en dichas localidades, escribanos para hacerle saber donde puede conseguir el periódico.


En este número usted encontrará:


Editorial.


Ambiente: Origen en el capitalismo a costa del Pueblo.


Análisis: 3 años de una mal llamada “Revolución” Ciudadana.


Género: Con paso firme: ¡Se mujer!


Teoría Revolucionaria: ¿Qué es el Comunismo Anárquico y quiénes son sus militantes? 2da entrega


Internacional: Solidaridad con el Pueblo haitiano. ¡Militarización, no!


Coyuntura: El sector indígena rompe el diálogo con el Gobierno, se alista una movilización.


Sindical: Reavivar la lucha de clases entre los trabajadores. Objetivo urgente. Entrevista a Joaquín Chaluiza, Secretario General de OSUNTRAMSA.

Chile y Haití después de los terremotos: tan diferentes y tan parecidos…


Reproducimos el siguiente artículo escrito por el compañero José Antonio Gutiérrez. La salida al gran incoveniente es la Organización del Pueblo, la recontrucción; la sociedad socialista.

I.

Chile ha sido una vez más golpeado por un terremoto de magnitudes apocalípticas, como lo fueran los terremotos de 1938, de 1960 y de 1985. Con la precisión de un reloj suizo, el centro-sur del país es azotado cada 25 años por un movimiento sísmico que pone al país en honda conmoción. El terremoto que hemos visto el 27 de Febrero fue uno de los más fuertes registrados en toda la historia: 8,8 grados en la escala de Richter, 9 en la escala de Mercalli.

La angustia de no saber nada de nuestros seres queridos, de no poder comunicarnos con ellos, ha seguido a la destrucción, a la incomunicación y a la muerte o desaparición de muchas personas. La impotencia es una sombra que se cierne sobre el corazón. El conteo de muertos ya va por sobre los 700; hay quienes dicen que es esperable una cifra final de unos 2.000 apenas se conozca el cuadro completo de la devastación; no se sabe nada aún de muchas de las provincias afectadas en las regiones del Maule y Bío Bío. Cuando se manejaba la cifra de 300 muertos, se conoció que el tsunami de Constitución se había tragado a unos 350 habitantes, y eso duplicó la cifra de muertos. Se sabe de otras localidades donde también hubo tsunamis pero aún se desconoce la magnitud de los daños que provocó.

Las secuelas que este terremoto dejará para el pueblo chileno son terribles. Se estima que hay, en estos momentos, 2.000.0000 de personas que han perdido sus hogares y están literalmente, en la calle. Estamos hablando de más del 10% de la población, lo que da una idea de la tarea titánica de reconstrucción que hay por delante.

II.

Mucho se ha hablado de las diferencias entre Chile y Haití, porque el terremoto en la hermana república caribeña arrojó una cifra muy superior de muertos (300.000) y un daño, tanto en términos absolutos como relativos, mucho mayor. Se ha hablado de razones geológicas y sismológicas, como la mayor profundidad del epicentro y el área en el que ocurrió, y ellas, desde luego, han jugado un rol muy claro. Pero sobre todo hay que buscar en las razones políticas, económicas y sociales la explicación de por qué un terremoto de mayor magnitud en Chile tuvo un impacto mucho menor.

Ciertamente, Chile es un país difícilmente comparable con Haití: tiene una infraestructura muy superior, una economía muchísimo menos dependiente y menos atrofiada que la haitiana (mientras que Haití es un caso extremo dentro del contexto latinoamericano, Chile gozó de medio siglo de experiencias nacional-desarrollistas que dejaron su impronta hasta el día de hoy) y una capacidad de respuesta institucional ante las catástrofes naturales, muchísimo mayor. La miseria en Chile no alcanza niveles tan sórdidos como en Haití donde la población en los suburbios capitalinos tenía que recurrir a comer galletas de barro para engañar al hambre. Obviamente nada de esto se debe a una inexistente “superioridad” chilena, que el chovinismo criollo saca a relucir mediante comparaciones tan falaces como odiosas (el chileno es más trabajador, es más ingenioso, es más esto, es más lo otro), sino que se debe principalmente a las diferentes historias relativas de ambas repúblicas -historias que son divergentes aún desde tiempos coloniales, amen del hecho que Chile no ha sido convertido en un país plantación, ni en un país maquila, ni ha sido directamente intervenido ni saqueado por los EEUU. Chile, además, es un país con un largo historial de movimientos sísmicos, hecho que lo ponía “en ventaja” ante Haití.

III.

Aún así, se habla poco de las similitudes. La más obvia, es el hecho de que quienes más sufren son los pobres. Aún cuando el terremoto golpea a todos por igual, unos están mejor preparados que otros para recibir el sismo y para lidiar con las dificultades que sobrevienen después. Chile no ha sido una excepción a esta regla y los sectores más dañados son barrios populares, casas de adobe; por lo demás, hemos sabido, por testimonios fiables, que la ayuda ha llegado tarde e insuficientemente a las barriadas populares que no han sido prioridad para nadie, aún cuando son los sectores donde se debiera concentrar la ayuda debido a su precariedad.

Segundo, que gran parte de la devastación se debe a infraestructura inadecuada. Después de una nutrida experiencia sísmica y de que medio país se haya caído en 1985, hubo cierta conciencia de crear infraestructura que soportara los embates de una zona de actividad tectónica como lo es Chile. Sin embargo, a mediados de los ’90, la Concertación, que siguió profundizando el nefasto modelo neoliberal heredado de la dictadura, comenzó con la privatización y subcontratación de empresas para obras públicas –muchas de ellas trasnacionales, las cuales jamás responderán por puentes, autopistas y carreteras destrozadas las cuales inmovilizaron al país y dejaron a miles de personas desamparadas mientras iban de viaje. Es de destacar que muchas de las obras realizadas por el MOP hace varias décadas siguieron en pie, mientras que costosas carreteras construidas hace tan sólo algunos años, por las cuales se han pagado excesivos peajes, se rompieron como si fueran de papel. Puedo dar testimonio personal de la razón tras la fragilidad de estas obras viales: a inicios del 2003 trabajé en el by pass de Rancagua, en el sector Doñihue. Cuando el geólogo recomendaba descampar 1,80 metros, 2 metros en ciertos tramos por la inestabilidad del terreno, para ahorrar costos, se ordenaba a la retroexcavadora (una que llamaban la trabilla) no bajar más de 30 centímetros. Sabíamos que esos caminos no durarían más de 10 años. Ahora el terremoto será una excusa muy oportuna para explicar su destrucción, pero el hecho que la infraestructura pública quedara en pie, mientras la infraestructura privatizada colapsara haciéndose añicos, es un hecho incontestable.

Lo mismo puede decirse de la vivienda: desde fines de los ’90, con los escándalos de las casas COPEVA, que a los meses comenzaban a agrietarse, rajarse y lloverse, teniendo sus dueños que forrarlas en plástico para pasar el invierno (muchas de las cuales fueron sencillamente demolidas poco después), está claro que la política de vivienda (anti)social en el país –y de la vivienda en general- es solamente un negocio para los capitalistas inmobiliarios. Un negocio, por lo demás, facilitado mediante toda clase de corrupciones y negligencias desde los mismos gobiernos concertacionistas, algunos de cuyos personajes participaron directamente en este negociado tan lucrativo. Recordemos que el escándalo de COPEVA tiene el nombre un ex ministro del interior demócrata-cristiano, Pérez Yoma. Hoy vemos muchas construcciones modernas, muchos conjuntos habitacionales de personas que con grandes sacrificios lograron el “sueño de la casa propia”, por el suelo, con daños estructurales graves que las hacen inhabitables. El caso más dramático fue el del edificio de 15 pisos que en Concepción se desplomó con alrededor de un centenar de personas en su interior. Un edificio nuevo, aún con habitaciones en venta. Es verdad que un terremoto tan poderoso siempre ocasionará daños y nunca podrá hacerse suficiente para evitar víctimas; pero resulta injustificable que sean precisamente las obras más modernas las cuales hayan sufrido más daños.

Al igual que en Haití, es probable que ningún capitalista jamás deba responder por estos actos criminales. Por ello es necesario que el pueblo se movilice y exija justicia, pues la política privatizadora de obras públicas, inmobiliarias y viales es una política abiertamente criminal, como lo demuestra este terremoto. Acá hay responsables y si el pueblo no exige una respuesta por parte de ellos, jamás la tendrán.

IV.

Otra similitud con Haití es la respuesta represiva y la militarización de la respuesta humanitaria. Aunque ambos casos son obviamente diferentes (en Haití la militarización humanitaria ha profundizado la ocupación del país y ha entregado un importante enclave geoestratégico a los EEUU, algo que tiene pleno sentido desde su plan de militarización de la región Caribe y de recomposición hegemónica en América Latina), en ambos casos se ha jugado con la histeria ante los “saqueadores” para justificar una presencia de fuerza que proteja los intereses de clase de la elite.

En Concepción, por un día y medio, mucha gente no vio ninguna clase de ayuda. Esto es principalmente cierto en los barrios populares donde hasta la fecha ha llegado poco o nada. Ante la desesperación, el pueblo aplica sencillamente el impulso más básico del ser humano que es el de la conservación. El pueblo entró a supermercados, estaciones de bencina, farmacias, para proveerse de los elementos y artículos más básicos para alimentar a sus familias. ¿O podíamos esperar que el pueblo se quedara de brazos cruzados, soportando fatiga, hambre y sed, mientras los supermercados estaban repletos de bienes? Esto era puro pueblo, gente común y corriente, madres, padres, jóvenes que arrancaban con cajas de leche, de arroz, con lo que pudieran recuperar.

“Saqueo” gritaron las autoridades para demonizar el justo reclamo del derecho a vivir, a comer a calmar la sed, a cuidar a sus hijos. Distorsionaron la historia al punto de que, según ellos, los “saqueadores” no tenían ninguna necesidad, porque estaban robando exclusivamente artículos suntuarios, eléctricos o cds y dvds, cuando la verdad es otra. Bastó, por ultimo, que se tocara un par de bancos y ahí la histeria ya fue absoluta. “Lumpen” volvieron a gritar, para deshumanizar al pueblo hambriento y necesitado, pues con esta palabra elástica desde siempre se justifica el asesinato policial. En la época de Pinochet les llamaban “humanoides” –el término cambia, la lógica política represiva se mantiene.

El mismo “lumpen” de Nueva Orleáns, de Puerto Príncipe ahora aparecía en las calles de Concepción, y desde el primer momento el presidente electo Sebastián Piñera, junto a sus secuaces en los gobiernos locales, como la doctora Van Rysselberghe en Concepción, se escandalizaban ante lo poco que los rotos respetaban la propiedad de las grandes cadenas de supermercados. Y mientras la ayuda tardaba en llegar, no hubo ningún problema para movilizar unos cuantos miles de milicos para hacer efectiva la ley marcial en Concepción. Mientras no llegaba agua para las bocas sedientas, no costó nada llenar los tanques de los guanacos para reprimir al “lumpen” que “saqueaba” a los “honestos” negociantes como Lider (Wal Mart) y Santa Isabel. El gobierno decretó el Estado de Sitio y Toque de Queda, haciéndose eco de la derecha política y de los grandes empresarios y negociantes que, mientras se llenan la boca hablando de “solidaridad” no son capaces de poner unos cuantos paquetes de arroz en sus supermercados a disposición del pueblo. Este recurso no se utilizaba desde 1987 –para los que tengan mala memoria, desde épocas de la dictadura. Eso demuestra que ciertos hábitos autoritarios no se han desvanecido tras dos décadas de “democracia vigilada”.

A los ciudadanos de bien ahora les toca hacer cola, pasar hambre y sed, y mamarse el llanto de sus hijos. El orden se ha restaurado nuevamente gracias a la bota militar. La gran propiedad privada ha vuelto ha ser intocable.

Es en momentos de crisis cuando el sistema muestra realmente su cara. Y en Concepción, al igual que en Puerto Príncipe, la ha mostrado con toda su crueldad: la propiedad de los capitalistas es más importante que la vida y el bienestar de cientos de miles de personas necesitadas. No es casual que al capitalismo se le agregue con frecuencia el apellido de “salvaje”.

V.

Pero también Haití y Chile se parecen, pues ante la necesidad aflora ese instinto esencial de apoyo mutuo que permite al pueblo sobrevivir, avanzar y constituirse en un actor en derecho propio ante la historia. Corresponde a los sectores populares desarrollar esas tendencias a la organización del pueblo, a la solidaridad, para que se desarrollen y vayan más allá de la mera supervivencia. Para que se puedan constituir en una sociedad diferente, una sociedad solidaria, una sociedad libertaria, que se despoje del pesado lastre del individualismo impuesto por el modelo neoliberal feroz aplicado por la dictadura y profundizado por la “democracia vigilada”.

Entre los múltiples mensajes solidarios de amigos y compañeros en estos momentos tan angustiantes, quiero destacar los no pocos mensajes solidarios que he recibido de hermanos haitianos. En medio del dolor que ellos mismos sobrellevan, guardan un momento para solidarizarse del dolor del pueblo chileno. Nosotros hicimos nuestro el dolor suyo, y ellos hoy hacen suyo nuestro dolor.

Un compañero de Grandans me escribía el mismo sábado: “Estimado José Antonio, le agradezco los esfuerzos de solidaridad con el pueblo haitiano. Hoy me siento muy tocado con el violento y tremendo terremoto en Chile. Deseo que tu familia salga sana de tal sismo y que tu país se recupere rápido Lo poco que tenemos está listo para compartirlo con Uds. si es necesario. Hasta pronto, Maxime Roumer”.

Mensajes como este me recuerdan que la solidaridad es la ternura de los pueblos.

José Antonio Gutiérrez D.
1 de Marzo, 2010

Solidaridad con el pueblo haitiano! Militarización, no!


El terremoto que sacudió a Haití el 12 de Enero, sacudió también las conciencias y los corazones de los pueblos de todo el mundo, ante los cuales Haití volvió a existir. También sacudió la memoria, pues en medio de las notas de prensa sobre la catástrofe natural se han colado las catástrofes "sociales" que por dos siglos han castigado al pueblo haitiano y que jamás se han enseñado en las escuelas. Ocupaciones militares de Estados Unidos y de la ONU, dictaduras sangrientas respaldadas por el Pentágono, embargos y sanciones impuestas por los imperialistas norteamericanos o franceses, todas las cuales han sido tan devastadoras como este terremoto.


Ante una tragedia tan terrible, la respuesta de la comunidad internacional ha sido extremadamente torpe, tardía y negligente, salvo honrosas excepciones. Miles de vidas han sido sacrificadas por el retraso en la entrega de ayuda humanitaria pues la lógica que primó fue la de la militarización de Haití. Cualquiera pensaría que en Haití no hubo un terremoto, sino una guerra civil: el número de tropas extranjeras sobrepasa los 20.000 efectivos en estos precisos momentos. Obviamente esta militarización no responde a ninguna motivación humanitaria, sino a los intereses geopolíticos de los Estados Unidos que buscan profundizar su presencia militar en Latinoamérica como un mecanismo para volver a establecer su hegemonía en la región: la base militar de Curacao, el Golpe de Honduras, las bases militares en Colombia y la reactivación de la IV Flota son parte de esta estrategia, en la cual la ocupación de Haití es una pieza clave de la que se han podido aprovechar gracias a esta tragedia.


Los firmantes de esta declaración declaramos nuestra solidaridad con el pueblo haitiano, a la vez que creemos que la solidaridad real pasa por apoyar al movimiento popular haitiano para que pueda ser un factor de peso en la construcción de ese país, para que este no vuelva a estar sumergido en la miseria más abyecta imaginable.


· Demandamos la conformación de brigadas solidarias civiles y no militares. Necesitamos alimento y medicina, no fusiles;


· Llamamos a que el pueblo haitiano deje de lado sectarismos para trabajar conjuntamente entre todas las fuerzas que se oponen a la ocupación en un plan de reconstrucción que ponga los intereses populares en el centro del debate;


· Ante la crisis de un Estado intrínsecamente corrupto, en bancarrota y sometido por el imperialismo, proponemos una amplia coordinadora de organizaciones sociales de base, que pueda desarrollar un programa desde el pueblo para superar la crisis haitiana;


· Llamamos a la cancelación inmediata e incondicional de las Deudas Externas en todas sus formas;


· Llamamos a que se implemente una reforma agraria profunda que garantice que Haití pueda volver a ser autosuficiente en cuanto a los alimentos;


· Llamamos a derogar todos los acuerdos comerciales anti-populares, los programas de ajuste estructural y otras medidas que sumieron a Haití en la pobreza extrema y que no ayudarán a aliviar la miseria del pueblo;


· Llamamos a que en la reconstrucción de Haití se priorice la construcción de los servicios sociales básicos tales como hospitales, escuelas, carreteras y viviendas, mediante urbanización equilibrada e infraestructura dignas;


· Rechazo a la ocupación militar doble de Haití, por parte de la MINUSTAH (ONU) y de los EEUU, ocupaciones que buscan mantener al pueblo haitiano a raya para facilitar el saqueo de su país por parte del capitalismo nacional e imperialista;


· Rechazamos que el destino de Haití quede nuevamente atado a los países imperialistas y a sus organismos financieros -por un desarrollo independiente, autónomo y determinado desde abajo por el mismo pueblo haitiano;

Reiteramos nuestra solidaridad con el pueblo haitiano y nuestro compromiso de acompañarlos en la construcción de un Haití libre, digno y justo. Convocamos a todas las organizaciones anti-imperialistas afortalecer y formar comités internacionales de solidaridad con Haití y a coordinar protestas internacionales contra la ocupación militar de Haití durante la última semana de Febrero y la primera de Marzo.


- COMITÉ DEMOCRÁTICO HAITIANO EN ARGENTINA (CDH-A, ARGENTINA)

- ASSOSYASYON INIVÈSITE AK INVESTISÈ DESALINIEN (Asociación de Universitarios Desalinianos, ASID, HAITÍ)

- KOODINASYON REZISTANS GRANDANS (Coordinación de Resistencia de Grand' Anse, KOREGA, HAITÍ)

- SENDIKA TRAVAYÈ ANSEYAN INIVÈSITÈ AYITI (Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza Universitaria de Ayití, STAIA, HAITÍ)

- PLATAFORMA HAITIANO DE DEFENSA DE UN DESARROLLO ALTERNATIVO (HAITI)

- REVISTA HOMBRE Y SOCIEDAD (HyS, CHILE)

- ESTRATEGIA LIBERTARIA (EL, CHILE)

- HIJOS DEL PUEBLO (HdP, ECUADOR)

- SOLIDARIDAD IRLANDA- HAITÍ (IRLANDA)

- CENTRO DE SOLIDARIDAD CON AMÉRICA LATINA (IRLANDA)

- GRUPO RAÍCES (IRLANDA)

- ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA ANARQUISTA - VOZ NEGRA (ORA -VN, CHILE)

- UNIDAD - MPT (CHILE)
- CORRIENTE DE ACCIÓN LIBERTARIA (CAL, CHILE)

- CONVERGENCIA LIBERTARIA (CL, CHILE)

2/02/2010

Presentación de Hijos del Pueblo. Organización Anarquista revolucionaria.


Al hablar de Anarquismo en Ecuador saltan muchas interrogantes, con ello definiciones abstractas, y un número muy plural de referentes, muchos de los cuales están completamente desarraigados de la realidad y específicamente de los conflictos de clase dados en las diferentes expresiones y matices propios de la conformación de los sectores populares ecuatorianos.

Este texto busca formular ciertas apreciaciones sobre el momento actual que atraviesa el Anarquismo en Ecuador, es parte del debate entre compañeros; muchos de los cuales ya llevamos algunos años cobijados bajo la bandera negra y roja.

Por lo tanto, plantea interrogantes a los diferentes militantes de otras Organizaciones y de la nuestra; marca una pauta y un llamado de atención desde el aporte militante para que nuestras acciones y pensamientos sobrepasen la inactividad, el facilismo, y otros tantos males que aquejan a nuestras Organizaciones.

También trata de explicar tanto a nivel nacional como internacional, las diferentes razones que han motivado a la fundación propia de nuestra Organización, la cual es un producto justamente de la necesidad de transgredir los mitos e institucionalismos propios de un Anarquismo sintetista y fuera de lugar, cuyo aporte se evapora en el aire.

En resumen, es producto de una reflexión propia y desde el interior de los experimentos anarquistas dados en la región, por lo tanto se remite a la propia experiencia y conocimiento -en un inicio básicamente empírico- de las diferentes orgánicas en las que se ha participado; es así que a sabiendas de estos errores y falencias, vemos que recae la responsabilidad en una línea plenamente revolucionaria desde el Anarquismo como tendencia en este país, el forjar la alternativa de los revolucionarios anarquistas en un Partido Revolucionario regional, que proponga una línea teórica, ideológica, práctica, organizativa y combativa desde el Pueblo. Esa es la histórica misión de todos los Hijos del Pueblo.



Las características organizacionales de la propuesta libertaria en nuestro contexto.


El debate sobre lo organizacional ha ido creciendo a un paso endeble, así como la propia conformación de orgánicas; estas con posturas muy diferentes, desde lo posmoderno, lo andino, lo clasista, etc. Cayendo en la síntesis y en un eclecticismo que borra cualquier matiz anarquista definido como una forma clasista y revolucionaria. La característica fundamental de la Organización en nuestra región es que justamente no se ha podido generar como tal, sino únicamente como un grupo de afinidad, propaganda, amistad; un grupo donde únicamente se satisface la necesidad de identidad, o como diría alguien por ahí, de hacer por hacer. La Organización no pasa de realizar actividades que poco a poco se han van transformando en lógicas que impiden cualquier extensión dinámica hacia el Pueblo, y que en el camino son absorbidas por luchas lejanas y sin una expresión propia para asumirlas, estas luchas son buscadas fuera de la realidad y el contexto en donde se encuentra la Organización.

Se lucha desde afuera, se lanza la piedra y se esconde la mano, no se tiene incidencia o una posición favorable para poder plantar un proceso en un sector definido –estudiantes, barrios, sindicatos-, se hacen muchas cosas que desgastan, cansan, desmotivan y gastan la pasión de los revolucionarios, se crean mitos; muchos de los cuales han sido levantados como estandarte, los cuales han sido ya construidos e institucionalizados como forma de excusarse ante el letargo permanente.

Estos problemas organizacionales como muchos otros, para ciertos compañeros, son aparentemente inexistentes, para los anarquistas revolucionarios son reales; los mismos figuran desde la edad de los militantes, hasta la concepción cultural y nacional de la lucha. Enumeramos los siguientes –los cuales creemos más importantes- de forma puntual y resumida:

Edad:

No creemos que este sea un factor decisivo en la militancia, muestra de estos son los anarquistas de comienzos de siglo en el país. Creemos que la edad implica un problema cuando desde las Organizaciones no hay claridad ideológica ni teórica, cuando no hay un método correcto; con estas características es obvio que la edad tendrá un peso grande en el fracaso de muchos grupos que nacen y mueren rápidamente.

Si bien nuestro número es pequeño, consideramos que la operatividad depende del compromiso militante y no la cantidad, o la edad estrictamente determinada.

La mayoría de grupos están formados por gente de edades muy dispersas, pero que en su mayoría no pasan de cierto tope. Esto es muy palpable en todos los aspectos que conllevan a su funcionamiento. Desde nuestra Organización proponemos que para llenar este vacío, sean los cuadros mejor preparados quienes puedan ayudar a quienes aún no tengan cierta claridad. Y que quienes estén en proceso de formarse como cuadros, acepten libremente la ayuda del cuadro ya formado, como búsqueda y clarificación de interrogantes.

En esto, los cuadros que tengan un mejor conocimiento o preparación, NO tienen derechos sobre sus compañeros, tan solo la obligación de ayudarlos en todo cuanto les sea posible..

Referente:

Ahora parece que al hablar de Anarquismo, el imaginario de la sociedad –no en todos los casos, pero sí en la mayoría- para identificar a los anarquistas, se encuentra únicamente en alusiones a jóvenes pertenecientes a culturas urbanas, o corrientes artísticas desclasadas.

Obviar esto, es decir, dejar poner fuerza en actividades para tratar de aglutinar a estos sujetos en nuestras Organizaciones es necesario. Hay muchos compañeros cercanos a las ideas libertarias que poco o nada tienen que ver con estas manifestaciones.

El referente del anarquismo revolucionario es el trabajador del campo y de la ciudad, aquel que está atravesado por un salario, aquel que ocupa un lugar concreto en el proceso productivo –sea de las ideas o el brazo-, y que por lo tanto es explotado. Es el sujeto llamado a realizar la Revolución, a ser la Vanguardia de los explotados, aquel que administrará el proceso productivo.

Nosotros no creemos que este referente sea únicamente el indio, el negro o el montubio, eso sería caer en una parálisis dogmática de primer orden.

Rescatar el referente de clase, el cual siempre ha estado ahí -a pesar que la lucha de clase a veces se maquille-, desde el páramo andino, la selva amazónica o el litoral, es misión de primer orden.

Los proletarios, somos aquel referente, indiscutiblemente con aquella “variación” en el caso de la región, pero la lógica en la producción sigue siendo la misma.

Definición:

Hablando de la diversidad de escuelas y posturas empapadas a estas, vemos que hay una completa desvinculación con la esencia de cada una. Muchas de estas equivocadas “definiciones” degeneran en visiones metafísicas y pequeño burguesas.

No existe una profundización en un sentido revolucionario de la línea a tomar por una Organización, es decir, primer se hace “algo” y luego se pregunta el ¿para qué?

Se sigue creyendo erróneamente que la síntesis; la reunión de varios individuos de afinidad no basta para generar un proceso de cambio. Se trata de “quedar bien con todos, de no enojarse con los compañeros” y no se mira más allá.

Los revolucionarios no nos organizamos para mostrar lo que hacemos en sentido egoísta o individualista al Pueblo; el cual muchas veces no tiene idea y ni presta atención a publicaciones, actos desclasados, artísticos, posmodernos, etc. No existen otras formas de resistir; si tomamos en cuenta que las relaciones de clase atraviesan toda la vida del ser humano, es con nuestra clase, y mediante nuestra línea a quien nos remitimos.

Si los anarquistas revolucionarios nos organizamos, es para asumir nuestro rol en los sectores populares, nos organizamos para actuar como minoría activa en el proceso de cambio. Y si nos organizamos, debemos definirnos, la definición nos hará fuertes y nos distinguirá de las versiones descontextualizadas. La definición teórica –porqué es el método el que nos separa de la síntesis- afianza la idea del militante, esclarece las dudas y borra la indecisión.

Otro gran problema sobre la definición –esto un poco a nivel del individuo- es que esta lamentablemente se entiende como signo de “pérdida de identidad”. Cosa en absoluto absurda e irresponsable.

Los valores burgueses: individualismo, protagonismo, necesidad de reconocimiento, vanidad, egocentrismo, deben ser eliminados de raíz con la instancia recreadora y enriquecedora de la Organización militante. La Organización no borra al individuo –como ser único desde su esencia biológica y psíquica- sino que lo fortalece; su identidad –más allá de la necesidad de pertenencia- se refuerza y se reafirma en su clase.

Revolución:

Debemos entender que este hecho crucial será la guerra a muerte entre nuestra clase y la burguesía, será y se dará en un momento histórico en donde las condiciones para su detonación sean optimas, en donde el Partido Revolucionario tenga preparada una potencia de fuego poderosa que aplaste a la reacción, gran respaldo en las masas populares y un gran trabajo de cambio en ellas.

Por lo tanto, la Revolución no será una cosa tan fácil y simple que bastaría pensar que el Pueblo se uniría y ya. Debemos mirar todos los puntos inmersos en ella, los aliados, los enemigos, etc.

Entendemos que la Revolución es un proceso en el que nuestro aporte, desde la trinchera de las ideas, la práctica y desde el tiempo en que vivimos, debe generar la base para que las futuras generaciones sigan por la senda libertaria y logren aquella tarea; nosotros no creemos que veremos la Revolución tal y cual como la imaginamos –sin por ello dejar de preocuparnos en esclarecerla-, nuestro aporte será empezar a construir la Organización Popular y el Partido de la región ecuatoriana.

Materialismo:

Este método no es propiedad ni invención del marxismo, por lo tanto temerle o ignorarlo sería un gran error. Como diría el camarada Fontenis, Marx y Engels tan solo lo sintetizaron.

El materialismo expresado en nuestro camarada Bakunin es la prueba fehaciente de que nuestra idea tiene un método, además elaboró y sistematizó las ideas para poder explicar las diferentes interrogantes –aunque indiscutiblemente con las limitaciones de nuestro camarada por la época- que aquejan la economía, la sociología, las relaciones de clase, etc.

En Bakunin ha desaparecido el Anarquismo como teoría de la especulación política, y ha renacido como teoría de la acción política. Bakunin no está satisfecho con perfilar los males del sistema existente y describir el marco general de una sociedad libertaria. En los difusos escritos del camarada ruso encontramos las herramientas que deben ser contextualizadas en nuestra realidad.

Plurinacionalidad y pluriculturalidad, dilema indio:

La región cuenta con una gran diversidad cultural y de nacionalidades, una de ellas proviene del componente de origen indio; este numeroso sector ha sido protagonista de grandes luchas populares que han englobado a muchos sectores -basta con recordar los levantamientos indígenas en los años noventa. En nuestra realidad obviar la importancia de nuestros hermanos de clase ubicados en los campos y ciudades de la sierra –y también aquellos que ha migrado con su cultura a otras regiones-, sería un error estratégico garrafal, pero también sería otro error caer en una gran fanfarronada al querer endiosar al sujeto indio, como único actor de un proceso de cambio. No podemos obviar a las otras etnias, nacionalidades, etc.

Hemos visto que en este último año, el Anarquismo ha querido encontrase con este actor, y con ello, saltan interrogantes y un aparente debate.

No creemos que el debate deba terminar tan rápido al decir que una visión como la andina no puede ser analizada desde otra de occidente. Ni que porque los compañeros manejan ciertos simbolismos y creencias, nos volverá metafísicos o no hará menos anarquistas –en el sentido clásico del ateísmo militante. La búsqueda del sentido y de las creencias es muy válida. Cuando la búsqueda del sentido y se institucionaliza y se vuelve una forma que aliena, es cuando se vuelve negativa.

Partiendo de ello debemos puntualizar lo siguiente:

El Anarquismo no busca “evangelizar” a los indios, busca articular la lucha con estos –sujetos atravesados por las lógicas de la sociedad de clases, además oprimidos, explotados, obviados, de forma cultural, política, durante 500 años-, pero este buscar es a partir de las necesidades puntuales de los compañeros y desde el punto de vista de cuan real sea nuestra vinculación e incidencia en la lucha -desde la ciudad no se hace nada, la lucha esta en sus comunidades.

La diversidad cultural es un aspecto positivo e importante que debemos rescatar los revolucionarios, basta recordar lo que líneas arriba señalábamos sobre formas orgánicas y económicas del mundo andino, o que los negros fueron los primeros en organizarse para defender sus derechos en Sindicatos de influencia anarquista.

Todos los colores se juntan en la bandera negra y roja, la bandera de la clase explotada.

El Poder:

Hay que reconocer que este es una abstracción, una forma semántica de aquello contra lo que siempre el Anarquismo se ha manifestado. Dentro del gran debate sobre el Poder, el Anarquismo Revolucionario se ha batido contra el Marxismo, así contra las mismas posiciones anarquistas endebles.

Entendemos que el Poder, guarda en sí muchas formas particulares de cada uso. Por ahí se decía que no se trata de tomar el poder, sino de deshacernos todos juntos de él. Efectivamente lo expuesto allí es hecho con justa razón, y este debate ahora, en nuestro contexto es de importancia crucial.

Entendemos que el proceso actual que vive la región es producto de una revolución mediática, un retorno a la Democracia burguesa –principalmente en la región ecuatoriana-, el ciudadanismo y demás construcciones excluyentes y anti populares. Por ello no basta para los anarquistas revolucionarios decir que descartamos la toma del poder porque sí, o porque somos anarquistas y ya. Obviamos este paso etapista tomado en cuenta por los marxistas, porque no vemos la necesidad de crear un Poder Central único y comandado por un Partido alejado de las masas, cuando ya –en el proceso pre revolucionario y en la Revolución, así como luego de esta- el Poder se ha construido en forma de Poder Popular en todo el camino recorrido por la clase trabajadora.

El Pueblo no necesita gente que piense o haga por este; tomar el Poder es decir que la clase trabajadora es estúpida y que necesita de otros para su bienestar.

Casos de este Poder Popular se encuentran en todos lados, desde la España del 36, la Ucrania Makhnovista, los procesos sudamericanos y europeos, o el mismo 15 de Noviembre, la experiencia de la federación Anarquista uruguaya (FAU) y otros más. Estos ejemplos con sus limitaciones y avances son indiscutibles como referencia a las tesis que los libertarios siempre hemos mantenido. Y es que ha sido la construcción del Poder Popular, desde abajo hacia arriba es algo real y necesario.

La defensa de la Revolución, contra el intervencionismo extranjero o imperialista estará comandada por el Pueblo y sus milicias, con una dirección federalista organizada desde abajo hacia arriba. El Pueblo ha demostrado su capacidad para visibilizar a sus enemigos en muchas ocasiones, pero es menester de los revolucionarios aclarar y profundizar sus posiciones.



A manera de conclusión, tomando lo anteriormente dicho, podemos decir que la propuesta libertaria no ha crecido por qué no ha desarrollado desde si, los siguientes aspectos, palpables en la actualidad:

No se ha tenido un sector o actor real dentro de lo urbano –o rural si se quiere- donde se pueda plantear nuestro Programa y forma de lucha, es por ello que se asumen luchas exteriores para justificar o decir que se hace algo.


No se ha generado una forma difusiva y de propaganda que sobrepase los círculos ya acostumbrados -amigos, reuniones, cafetines, videos, charlas, etc.-, los mismos que se convierten a posterior en una espiral inactiva de la Organización inmersa en ello.


No existe una planificación entre lo que se puede hacer y lo que se quiere hacer, hay que recordar que los anarquistas no vivimos de sueños.


Se reniega de la Organización –en muchos casos-, y específicamente de una Organización de corte clasista, materialista y revolucionario.

Se prefiere quedar bien con todos, y no mirar más allá de las narices.

Estas conclusiones a las que se ha llegado, no son de corte especulativo, quien quiera o haya conocido de cerca experiencias como la de la Biblioteca Popular de la casa del Obrero, Autonomía Cultural Libertaria, Grupo 15 de Noviembre, y otras, incluso en la actualidad, puede dar fe de ello.



Vigencia del Anarquismo Revolucionario.

Quienes reclamamos el Anarquismo Revolucionario como bandera de lucha, entendemos que el mismo ha venido transformándose desde hace más de ciento cincuenta años, y que por lo tanto, algunas categorías y conceptos, en su significado esencial han cambiado. El Anarquismo Revolucionario se ha propuesto la tarea de fortalecer la Organización desde diferentes aspectos muy claros en él, tan claros y necesarios que en el tiempo actual su revisión y lectura a conciencia vienen a ser herramientas extremadamente necesarias a la hora de plantearse problemas vitales dentro de nuestra idea, tales como: Organización, minoría activa, lucha de clases, Revolución, materialismo, etc. Afirmamos su vigencia no solo desde el mundo de las ideas –producto del mundo material-, sino desde la práctica organizativa y la necesidad de sobrepasar el nivel embrionario que en su mayoría, ha caracterizado al Anarquismo de la región ecuatoriana.

Nuestra doctrina se diferencia en forma y fondo al resto de posiciones ideológicas y teóricas de otros sectores. Afirmamos que construcciones escuálidas, basadas únicamente en deseos puramente individuales y sin una querer trascendental quedan en el vacío; la cohesión que propone nuestra línea es concreta.

Lo reclamamos como bandera de lucha, sin obviar las críticas positivas y el constante debate que se debe generar desde los diferentes sectores afines. No creemos que nuestra tendencia sea la última y acabada idea revolucionaria, pero si creemos, afirmamos y miramos en el mundo concreto sus bondades y su óptima realización como propuesta. No basta creer en algo para que este algo sea cierto, el Anarquismo Revolucionario no se basa en creencias, se basa en la vida misma, en las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales que le dan su razón de ser. Los anarquistas revolucionarios existimos como producto de la sociedad de clase, y dejaremos de existir hasta que el último pilar de esta haya sido destruido por la fuerza creadora del proletariado. Es en esta medida es que la vigencia de nuestra doctrina es indiscutible.



El Anarquismo Revolucionario.

Nuestras ideas no nacieron de la noche a la mañana, tampoco fueron invento de algún pensador europeo. El Anarquismo Revolucionario es una doctrina, es un producto histórico, corresponde a una clase determinada, es decir, el Anarquismo no defiende a la humanidad en abstracto, es materialista, es dialéctico.

Debido el desgraciado aporte de muchos autores, a menudo se tiende a igualar dentro del concepto de Anarquismo Revolucionario a Stirner con Bakunin, a Godwin con Kropotkin, llevando a una conceptualización patética del Anarquismo, degenerándolo. Privándolo de su carácter esencial, volviéndolo una doctrina “mágica”, de contemplación, del “espera que ya llegará”, apartándola de los conflictos sociales vividos día a día.

A palabras de Fontenis: Privar al Anarquismo de su carácter de clase, sería condenarlo al amorfismo, a un vacío de contenido, transformándolo en un pasatiempo filosófico inconsistente, una curiosidad para la burguesía intelectual, un objeto de simpatía para gente deseosa de tener un ideal, un tema de discusión académica.

Es desde el aporte del gran revolucionario ruso Miguel Bakunin que encontramos un Anarquismo doctrinario, las observaciones de los anteriores autores, son simplemente –valga la redundancia- observaciones de corte individualista o idealista, sin una crítica consistente a la sociedad de clases, sin un método de análisis, es decir, se “consolidó” un cuerpo informe, vago y difuso que daba a muchas conceptualizaciones.

Por estas razones, entendemos al Anarquismo no como una filosofía del individuo o del ser humano en un sentido general. Lo entendemos como una doctrina socialista, (…) -como la- teoría y método capaz de lograr una sociedad sin castas ni clases, de implementar la libertad e igualdad. El Anarquismo Socialista o Comunismo Anárquico, o también Comunismo Libertario, es una doctrina de la revolución social la cual dirige al proletariado, cuyos deseos representa, cuya verdadera ideología demuestra –una ideología de la cual el proletariado se concientiza mediante sus propias experiencias.

Siendo así, el Anarquismo Revolucionario ha reforzado conceptos para nada desconocidos dentro de nuestros clásicos, tales como: Partido, Vanguardia, Disciplina, etc.


Vale la pena también decir que, pese a su uso en el verdadero sentido semántico desde el Anarquismo, muchos de estos conceptos no han sido entendidos –o no han querido ser entendidos- por los mismos anarquistas, dándose disputas y debates en el aire, sin fundamentación, incluso calificando a nuestra idea como “bolchevique”. Cosa nada más absurda y de gente estúpida sin una fundamentación más que la de asumir el papel de policía anarquista.



Características del Anarquismo Revolucionario.


Partido u Organización Revolucionaria:

Daniel Guerrin decía que el Anarquismo es el único Partido puro, ya que se ha resistido a los cantos de la sirena democrática, en esto el compañero no falla en lo absoluto.

El Partido u Organización Revolucionaria es la orgánica militante, conformada por individuos que obedecen a un lineamiento teórico e ideológico. El Partido nace como expresión de Pueblo, conjuntamente con su Programa Revolucionario, el cual debe representar las aspiraciones populares y debe potenciar a estas en la lucha y el combate.

El Partido no es ajeno a las masas, es actor de ellas, ya que vive dentro de y sufre las condiciones de explotación y opresión. Si el Partido se aleja de las masas populares pierde su norte y se convierte en una pandilla, un grupo de pequeño burgueses intelectuales o cualquier otra cosa.

Terminológicamente obedece a una conformación semántica desde Bakunin, Malatesta, hasta las experiencias especifistas de nuestros camaradas del cono sur.

Vanguardia o Minoría Activa:

Ambos términos vienen a significar lo mismo. El Anarquismo expresado en Bakunin y otros autores, explica ya la necesidad de una minoría activa que sea capaz de alimentar las aspiraciones de las masas y apuntar con ellas y desde ellas hacia la creación de organizaciones revolucionarias, incrementar su –nuestra- capacidad combativa, dotar de herramientas para la construcción tanto desde el plano de la teoría, como el práctico, etc.

La minoría activa es necesaria y real, ya que nuestro actuar se quiera o no, se figura como la “avanzada consiente”, como la Vanguardia; hay que tener cuidado en esto, ya que nuestra forma de entenderlo no es de una dictadura sobre las masas, ni un liderazgo de tipo militar.

Parafraseando a Fontenis (…) la minoría activa no es de ningún modo elitista, oligárquica o jerárquica. (…) tiene la tarea de desarrollar la responsabilidad política directa de las masas, debe apuntar a incrementar la habilidad de las masas para organizarse a sí mismas. (…) los militantes mejor preparados y más maduros al interior de la organización, tiene el rol de guiar y educar a los otros miembros, para que todos estén bien informados. La minoría activa es la vanguardia de un ejército mayor y toma su razón de ser de ese ejército –las masas. Si la minoría activa, la vanguardia, se aparta de las masas, entonces no puede seguir cumpliendo son sus funciones propias y se transforma en una pandilla o en una tribu.

La minoría activa tiene muchas responsabilidades, pero ningún privilegio.

Programa Revolucionario:

Como el Anarquismo es una doctrina social, se hace conocido gracias a un conjunto de análisis y proposiciones que exponen propósitos y tareas, en otras palabras, a través de un programa. Y es este programa el cual constituye la plataforma común a todos los militantes en la organización anarquista. (…) un programa revolucionario, el programa anarquista, no puede ser creado por un grupúsculo para luego imponerse a las masas. Es lo opuesto lo que debe ocurrir: el programa de la vanguardia revolucionaria, de la minoría activa, puede tan solo ser expresión –concisa y poderosa, clara tan consistente como simple- de los deseos de las masas explotadas llamadas a hacer la Revolución.

Debe prevalecer cierto empirismo hasta cierto punto, rehuir al dogmatismo. Debe nacer de un profundo y fuerte análisis de lo que el pueblo busca constantemente más allá de propuestas vagas y simplistas. Para nosotros la necesidad de un Programa es algo real, algo a lo que se ha estado obviando durante algún tiempo, y que expresa sin duda su mala comprensión.

Unidad ideológica:

La expresión de esta ideología única y compartida (…) se establece por un programa (…) que exprese los deseos generales de las masas expoliadas. (…) la organización específica no es una unión o contrato comprendido entre individuos con sus propias convicciones ideológicas artificiales. Nace y se desarrolla de un modo orgánico, natural, por que corresponde a una necesidad real. Su desarrollo descansa en un cierto número de ideas la cuales no son creadas de un tiro, descuidando los deseos de los explotados.

Creemos que es necesario superar la síntesis, es decir, la unión de diferentes corrientes dentro del Anarquismo a raíz de puntos que no son de “relevancia” –para quienes participan de ella- pero que a la larga determinará la inutilidad y el fracaso de dicha Organización, ya que habrá periodos donde la coyuntura exija una definición concreta y una respuesta eficiente, y esta se verá en el caos.

En esta clase de Organizaciones la única cooperación que podría haber estaría basada en deseos sentimentales, vagos y confusos, y no habría una unidad de perspectivas. Habría entonces, solo un andar juntos bajo un mismo nombre, de ideas diferentes, e inclusive, opuestas…

Esto, plasmado en la realidad ecuatoriana cuaja al instante, la síntesis, las formas organizativas difusas, sin un contenido de clase han brillado de forma fantástica. Generando posturas con ideas encontradas, las cuales en su totalidad siempre nos llevaron al fracaso, la inactividad, etc.

Unidad táctica:

Teniendo el programa como base, la organización trabaja una dirección táctica general. Esto le permite explotar todas las ventajas de la estructura: continuidad y persistencia en el trabajo, las habilidades de unos llenando las debilidades de otros, concentración de esfuerzos, ahorro de energías, la facultad de responder a las necesidades y circunstancias con la máxima efectividad en cualquier momento. La unidad tatica previene que nadie se dispare en cualquier dirección, libera al movimiento de los desastrosos efectos de ciertas series de tácticas y de la pugna del uno contra el otro.

Debemos tomar en cuenta este aporte, ya que muchas veces a excusa de “libertad”, “individualismo” o “Anarquismo”, se hacen cualquier tipo de cosas, menos acciones que acrecienten y fortalezcan el accionar de la Organización.

Se debe entender que el Anarquismo Revolucionario no habla de libertad en abstracto, habla de un compromiso revolucionario real, compromiso del cual se desprenderá el fruto a posterior en el que la Organización trabaje.

Combatimos cualquier influencia burguesa –porque es burguesa ¡duela a quien le duela!- dentro de nuestra doctrina, influencias que desvirtúan la esencia propia y que se excusan en la mala comprensión de las ideas.

Acción colectiva y disciplina:

La disciplina libremente aceptada no tiene nada en común con la disciplina militar y la obediencia pasiva a órdenes. No existe una maquinaria coercitiva para imponer un punto de vista que no sea aceptado por la organización como un todo: hay simplemente un respeto por los compromisos libremente.

La acción es colectiva y se refleja en el actuar de cada uno de los militantes de la Organización, es decir, el militante es responsable de la Organización así como la Organización es responsable del militante. Por lo tanto el militante con su accionar llevará a la Organización en la práctica y no incurrirá en prácticas protagonistas o individualistas.

Es increíble pensar que aún se tiene la idea que ser indisciplinado, irresponsable, incoherente es propio de los anarquistas. Un anarquista revolucionario ante todo es disciplinado y coherente, pues nuestra compresión de ello no tiene en absoluto nada que ver con las formas autoritarias que desprenden de cuerpos ideológicos diferentes.

Análisis materialista: Líneas arriba habíamos explicado nuestro entendimiento del materialismo y su perspectiva Bakuninista como método de análisis de la realidad.

Son las condiciones materiales, y la economía específicamente las que determinan muchos aspectos de la vida. Y también, las particularidades determinadas por la causa material, en relación dialéctica, pueden determinar a esta.

La economía está presente en la conformación de las clases, generando aparatos ideológicos que a su vez determinaran ciertos aspectos a la economía. Los proletarios, insertos en la proceso de producción somos producto de ello.

Federalismo:

Quizá una de las partes más importantes del campo organizacional, donde la construcción de la orgánica es de forma democrática y directa, sin un centralismo único y mediante delegación rotativa.

Es de esta forma en que se garantiza de forma clara y transparente el actuar de la Organización.



Hijos del Pueblo, una Organización para luchar.


Nuestra Organización, ha sido producto del análisis de todo lo anteriormente expuesto, en estas pocas líneas nadie se ha inventado el agua tibia o ha descubierto una “nueva receta” revolucionaria.

Esto sin duda es algo que siempre ha estado latente pero que nunca ha sido tomando en cuenta con un grado de seriedad más amplio.

En un inicio, este escrito fue redactado en los primeros encuentros para la conformación de Hijos del Pueblo; para la fecha participamos tres personas entre los meses de mayo y junio de 2009. Esta ampliación, ha sido resultado de la profundización de lo debatido en aquellos meses.

A pesar de que Hijos del Pueblo es una orgánica joven, ha sabido y ha podido plantar la base para la organización de un Partido Revolucionario en nuestra región. Nuestra Organización no es la portadora de la verdad, tampoco la primera y última, es un producto que comienza a dar sus primeros pasos, un producto que demuestra que nada es imposible.

Lo expuesto en estas pocas líneas es un llamado de atención a todos quienes militamos en la idea anarquista, expresa desde la óptica militante muchas de las falencias que atraviesa el Anarquismo de la región ecuatoriana; trata de buscar esa unidad ideológica, táctica, esa acción colectiva y esa disciplina revolucionaria.

Sin ser la “verdad absoluta”, tampoco aborda todos los campos que nos gustaría incluir, por lo que se ha tomado en cuenta las partes más esenciales y de mayor importancia en el mismo. Ha sido producto de la reflexión y crítica de la Plataforma por la Unión General de Anarquistas, del Manifiesto Comunista Libertario, los escritos del camarada Bakunin, la acción respaldada por las masas de los anarquistas ecuatorianas a inicios del siglo XX, los textos de FAU y demás experiencias en donde el Anarquismo ha sido expuesto como una doctrina clasista.

La lucha está en el ejemplo y en los conflictos de clase, la lucha no está en seguir haciendo juego al sistema con actividades que únicamente satisfacen nuestra sentido identitario. Si queremos trascender y operar verdaderamente en el pueblo debemos tomar en serio esta tarea, sino, seguiremos en cualquier parte, haciendo conciertos, revistas, conferencias, videos –que no están mal, pero que si no corresponden a algo más concreto se quedan en el aire- y trasladarnos a el lugar “donde las papas queman”. No existen “otras formas de resistir”, la única forma de resistir y que engloba el todo, es la resistencia y lucha por, desde y con nuestra clase.

Si usted, simpatizante o militante con las ideas libertarias, encuentra afinidad en las palabras escritas por nuestra Organización, permítase escribir a nuestra dirección electrónica para mirar la forma en que su aporte puede figurar en nuestras acciones. Tratamos de mantener tres frentes concretos: laboral, estudiantil y de prensa. Su aporte es de primer orden para nuestra Organización en cualquiera de los frentes expuestos.

Llamamos a todos los militantes decididos a luchar bajo la bandera del Anarquismo Revolucionario, a abandonar las formas parasitarias que caracterizan al Anarquismo endeble de nuestra región.

Es el tiempo en que la historia nos brinda una oportunidad en donde nuestra bandera puede brillar heroicamente bajo las ruinas del Capitalismo y del Estado.


¡Trabajadores del campo y de la ciudad, a preparar la ofensiva popular!

¡Luchar, Unir y Vencer!

¡Únete a los Hijos de Pueblo!

1/14/2010

El Amigo del Pueblo # 1. ¡¡Ya en las calles!!


El 1er número de nuestra prensa ya se encuentra en circulación, la misma trata de ser un medio de comunicación, reporte y propuesta desde la lucha del Pueblo. El Amigo del Pueblo, vocero de Hijos del Pueblo, es un medio de tendencia Anarquista Revolucionaria, que circulará bimensualmente y sin precio alguno.

En este 1er número usted encontrará:

  • Editorial y presentación.

  • Sección barrial: Una mirada a la Organización barrial.

  • Sección Sindical: Sindicalismo Revolucionario: un arma del trabajador contra el patrón y el Estado.

  • Sección teórica: La sociedad de clases: ¿en qué bando estamos los explotados?

  • Nuestra Doctrina: ¿Qué es el Comunismo Anárquico y quiénes son sus militantes? 1era entrega.

  • Análisis: El 2009 año de sustos, de pandemias, de crisis mundiales, de fortalecimiento de la clase explotadora.

  • Cómic: V de venganza. Sobre la Libertad burguesa y el Anarquismo.
Si usted, compañera o compañero, desea que su conflicto laboral, estudiantil, barrial, etc., se cubierto por nuestro medio, no dude en ponerse en contacto con nuestra Organización. Buscamos distribuidores, los cuales serán colocados en la contra tapa del Amigo del Pueblo en su siguiente número. Hasta mientras, si usted vive en Ambato, Guayaquil, Ibarra-Atuntaqui, Portoviejo, póngase en contacto para saber dónde encontrarlo. O directamente con nosotros, en las movilizaciones que en este mes se vienen.

¡Por nuestro, Pueblo y Clase, a Unir y Vencer!

¡Únase a los Hijos del Pueblo!